Desavenencias, desacuerdos entre los padres constituyen una realidad en muchas familias y es una de las causas principales de malestar en el entorno familiar y quienes sufren más esta afectación son los niños.
Tener puntos de vista diferentes no es problemático, se convierte en problema si estas discrepancias se tornan constantes e intensas repercutiendo en el bienestar emocional de los hijos.
LA INFANCIA ES UNA ETAPA FUNDAMENTAL EN EL DESARROLLO COGNITIVO, SOCIAL Y EMOCIONAL DEL NIÑO:
Los niños en esta etapa están aprendiendo a integrar lo que les rodea, pero con un limitado entendimiento es por lo que la influencia de lo que observan, escuchan es de crucial importancia.
Su comprensión es limitada y el comprender los motivos detrás de cada discusión familiar y las relaciones entre los adultos, resulta en una enorme complejidad para ellos.
Los niños no solo escuchan las palabras de sus padres también perciben el tono, las expresiones faciales, así como la atmosfera familiar en la que están.
Por ello es tan importante que los padres sepan manejar sus desacuerdos pues representan las principales figuras de seguridad y protección para sus hijos, pero si observan tensión entre ellos, sus principales cuidadores, percibirán un entorno inseguro, amenazante, confuso y les generará ansiedad e inseguridad afectando a sus ideas sobre el mundo y las personas que les rodean.
Se debe evitar discusiones frente a los niños, explicándoles con un lenguaje claro y adaptado a su edad que tener puntos de vista diferentes no es malo y que esto no afecta de ningún modo en el cariño que se tiene por ellos ni al cuidado que se les debe proporcionar.
¿Qué señales manifiestan los niños en la etapa infantil, si viven en un ambiente familiar con discusiones familiares?
–Irritabilidad, llanto, rabietas.
–Regresar a conductas de etapas anteriores, como mojar la cama, chuparse el dedo…
-Manifestar ansiedad de separación.
-Problemas para dormir, pesadillas, miedos repentinos.
-Cambios en la alimentación, comer menos o más de lo habitual.
-Ansiedad, estados de alerta sin motivo aparente.
-Somatizaciones: dolor de tripa, cabeza…
-Desmotivación para aprender, socializar, bajo nivel atencional.
¿Qué recomendaciones os pueden servir de ayuda en estas situaciones?
-Evitar discutir delante de los niños.
-Buscar momentos privados para hablar y gestionar los desacuerdos.
-Mantener la calma y el respeto para escuchar al otro.
-No romper los hábitos del niño en rutinas y horarios por el malestar de las desavenencias, pues la organización y adecuada planificación les da seguridad.
-Mostrarles vuestro cariño y escucharles cómo se sienten con paciencia, a veces los niños creen que ellos son los culpables de vuestros conflictos o que estorban en vuestras vidas.
-Priorizar el bienestar de vuestros hijos pues es vuestro objetivo común, fomentando un ambiente estable y de cariño.
-Apoyaros en profesionales expertos, psicólogos infantiles, terapia familiar si necesitáis ayuda.
En conclusión, un cuidadoso manejo de conflictos, una comunicación responsable y un ambiente familiar de cariño y respeto son esenciales para fomentar un entorno saludable y seguro en el que los pequeños crezcan.
