Partiendo que “etiquetar “a un niño, no es lo más recomendable para favorecer cambios en su comportamiento, vamos a explicar por qué algunos papás y mamás se encuentran con más dificultades que otros, en la tarea de educar a sus hijos.
Hablar de niños “ difíciles”, es hablar de niños cuyos comportamientos son más complicados y en consecuencia producen la exasperación o el agotamiento de la paciencia de padres, maestros y cuidadores. Suelen definir la problemática como que ya no saben más que hacer y nada funciona .
A estos comportamientos los llamaremos “difíciles” y como tal pueden manifestarse en rabietas, desafíos, agresividad, tristeza, entre otros, con marcada frecuencia e intensidad alterando la armonía en diversas situaciones.
¿PERO QUE SE ESCONDE BAJO ESTOS COMPORTAMIENTOS DIFÍCILES?
En la mayoría de los casos esconden conflictos emocionales que pueden estar originados por uno o varios factores, a continuación, citaremos algunos de los más frecuentes.
Factores Genéticos: Algunos niños son más propensos a reaccionar de manera más intensa ante determinadas situaciones o estímulos.
Factores del ambiente familiar: El entorno donde el niño crece también es importante. La existencia de discusiones frecuentes, si no recibe la atención adecuada, cambios en la familia, como nacimientos, , fallecimientos, otro lugar de residencia, pueden generarle emociones intensas como ansiedad, estrés y desembocar en comportamientos que no se comprendan difíciles de gestionar.
Desarrollo emocional: Cada niño tiene su ritmo de maduración en saber expresar emociones, reconducirlas, así como manejar su sensación de malestar.
Dificultades de aprendizaje: En frecuentes ocasiones, los niños con problemas en su aprendizaje, también muestran comportamientos difíciles. Para el niño el no avanzar al ritmo de sus compañeros puede suponer problemas en su autoestima, frustración, inseguridad, la presión por no alcanzar los objetivos académicos podrá afectar a su conducta.
Influencia social: Hay niños cuyos comportamientos disruptivos obedecen a la dificultad de integrarse en un grupo. La presión de ser aceptado, de ser valorado por sus iguales puede desembocar en llamadas de atención, saltarse normas como única vía para encajar socialmente.
En definitiva, son varios los factores que pueden ser causa del porque es más difícil la educación de unos niños que otros y sea necesario la ayuda de profesionales expertos en la conducta infantil.
Como psicólogos infantiles partimos de una premisa fundamental, lo que a un niño le funciona no tiene por qué funcionarle a otro pues cada niño es único.
Por ello abordaremos terapéuticamente las situaciones complicadas en las que ya no sepáis cómo gestionar el comportamiento de vuestro hijo/a, partiendo desde la comprensión y el análisis del porque se siente angustiado/a, frustrado/a, triste, con ira y actúa de la manera que lo hace con el propósito de poder enseñaros como padres y a vuestro hijo/a estrategias y recursos eficaces, fomentando un adecuado desarrollo emocional del niño/a y bienestar conjunto.
