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La dependencia emocional es la constante necesidad de complacer ocasionando un comportamiento de sumisión y temor a la separación de las personas de las que depende.

La falta de confianza en si mismos hará que les resulte especialmente difícil la toma de decisiones y en consecuencia aumentará aun más la necesidad de atención, el miedo al abandono y la sumisión.

Una persona dependiente emocional hará elecciones de pareja con un estilo específico de personalidad, (dominantes y/o seguras de si mismas) idealizando la relación e incluso considerando a la otra persona como su “salvador o salvadora”.

Debemos tener en cuenta que esta dependencia no tendrá una base en un factor económico ni una minusvalía.

El DSM-IV Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (en inglés, Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, abreviado DSM), editado por la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, dice que la Dependencia Emocional, es un patrón interno, que afecta al pensamiento, a la emoción a las relaciones interpersonales, difícil de controlar que se manifiesta intensa y frecuentemente y provoca incomodidad y situaciones de conflicto en el entorno del sujeto y en si mismos.

Debemos matizar que esta Dependencia no se adscribe sólo a relaciones de pareja, también se da en relaciones parentales, entre hermanos, de amistad… Las conductas de dependencia tienen como objetivo atenuar o evitar la soledad y así mismo disminuir la ansiedad que generan estos pensamientos. No podemos olvidar que la persona que padece este trastorno permitirá que se menoscabe su autoestima de diferentes modos con tal de no perder a la otra persona o lo que la da seguridad de ella y estas actuaciones provocarán sentimientos de si mismos de desvalorización, dolor emocional, sentimientos de inutilidad y el incremento de pensamientos de no estar capacitado para afrontar la vida por si mismos.

Todos podemos pensar ¿Cómo una persona puede “permitir”, “tolerar” e incluso “echar de menos” a quien nos trata mal, no nos respeta, nos desvaloriza, antepone sus necesidades a las nuestras, nos exige complacencia y nunca esta conforme? La respuesta está en haber crecido en modelos disfuncionales de familia.

Todos sabemos que hemos tenido figuras de apego en nuestra infancia.

¿Que es el apego? El apego es un vínculo estrecho con las personas que nos cuidan en nuestra niñez, en consecuencia si estas figuras eran inseguras (miedosas, sobreprotecionistas…) y /o evitativas (distantes, frías…), que generaban en nuestra niñez miedos y ansiedad ante su separación, y/o intensificaban en nosotros conductas de búsqueda de atención, intentando encontrar la complacencia del otro/a, intensificándose en el tiempo, a pesar de sacrificar los propios intereses y autolastimándose pensando que no se es digno/a de ser querido/a o amado/a.

Por tanto si has crecido en familias cuyos modelos parentales te hicieron creer que la “sumisión” y “la no libre expresión” de emociones es amor, lo más probable es que tengas carencias afectivas, que sumado a experiencias tempranas de vínculos inseguros, propiciarán un patrón conductual de Dependencia Emocional.

Si crees que tus relaciones, están basadas en complacer al otro, sacrificando tu propia expresión emocional, si consideras que no puedes tomar decisiones sin la aprobación de la otra persona, si a pesar de tus esfuerzos sientes que no te valoran y te aferras a alguien porque crees que tu vida no tiene más gratificaciones que depender de esa persona, y el miedo, y la ansiedad te dominan para ser tu misma/o y/o ser libre emocionalmente, lo más probable es que seas DEPENDIENTE EMOCIONAL.

Autora: Marisa Gutierrez

Directora de Cedsi psicología.

Nº de Colegiada: 14.475-M