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Leymann (1996) ofrece una definición del acoso laboral o mobbing como “una comunicación hostil y sin ética, que es dirigida de modo sistemático por uno (o varios) individuos contra otro, que debido a esta situación le coloca en una situación de indefensión y es activamente mantenido en ella. Este hecho debe ocurrir de forma frecuente (al menos una vez en la semana) y durante un cierto tiempo (al menos seis meses de duración).”

El acoso laboral constituye una forma de hostigamiento en el lugar de trabajo que es prolongada, repetida y tendenciosa, existiendo una intención de deshacerse de la persona acosada. A diferencia de un conflicto laboral, en el acoso existe una coacción asimétrica y no bidireccional. Además, tiene su origen en las relaciones interpersonales, sin que ocurra exclusivamente por causas relacionadas con el desempeño del trabajo, como podría suceder en una situación de estrés laboral.

El acoso psicológico en el lugar de trabajo puede ser de distintos tipos, siendo los más frecuentes el acoso horizontal, en el que se ejerce el hostigamiento por parte de uno o varios compañeros hacia otro, así como el acoso vertical descendente, también llamado bossing, en el cual se ejerce el acoso por parte de un superior jerárquico. En algunos casos se da el acoso vertical ascendente, en el que el superior jerárquico es la persona que sufre este hostigamiento, existiendo también otras formas de acoso mixto.

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En cuanto a las formas de expresión del mobbing, Leymann (1993) señala 5 formas fundamentales: Ataques contra la reputación o la dignidad personal como pueden ser comentarios encaminados a ridiculizar a la persona acosada; Acciones contra el ejercicio del trabajo, asignando una cantidad excesiva de trabajo o solicitando un trabajo innecesario, monótono, repetitivo, así como tareas que requieren una cualificación mayor o menor; Manipulación de la capacidad de comunicación e información como puede ser colocar a la víctima en una situación de ambigüedad del rol, no informar sobre tareas o responsabilidades, mantener una comunicación hostil explícita (basada en amenazas y críticas) o implícita (ignorando a la persona acosada), acentuando sus errores y minimizando sus logros; Ataques sobre las relaciones sociales situando al trabajador en lugar aislado, impidiendo la comunicación con los demás; Ataques directos sobre la salud como comportamientos de abuso, agresiones físicas o asignación de trabajos físicos intensos.

El fenómeno de mobbing sucede a lo largo de varias fases. La primera de ellas es una fase de conflicto en la cual se cronifica un conflicto interpersonal no resuelto, pudiendo ser variadas las razones. En la segunda fase, conocida como fase de estigmatización, se produce la dinámica del acoso propiamente dicha, apareciendo las conductas y formas propias del mobbing. La fase de intervención inicia con la adopción de medidas de gestión del conflicto por parte de la organización. Por último, durante la fase de exclusión tienen lugar las bajas laborales y el despido o el abandono del trabajo por parte de la víctima.

El acoso psicológico en el lugar de trabajo es un fenómeno multicausal en el cual intervienen factores sociales y culturales, factores del entorno laboral y otros factores relacionados con las características de la víctima y del acosador o acosadores.

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Los valores y normas sociales o la estructura económica podrían estar implicados en los procesos de mobbing. La ambigüedad del rol, un deficiente flujo de información, exceso de demandas laborales, presión del tiempo en la ejecución de tareas, un ambiente altamente competitivo, un clima laboral de bajo apoyo, tolerancia hacia el acoso laboral, estilos de liderazgo autoritario y formas inadecuadas de resolución de conflictos también podrían facilitar la aparición de estos procesos.

En cuanto a las características de la víctima, una baja autoestima, estrategias de afrontamiento deficitarias o escaso apoyo social pueden influir negativamente en la manera de gestionar una situación de conflicto cronificado.

Respecto al acosador o acosadores, rasgos de personalidad psicopáticos, narcisistas o paranoides, ostentar un puesto de poder o posición superior, o la percepción que tiene de la víctima, podrían estar relacionados con la aparición de una situación de mobbing.

Entre los motivos por los que otras personas se unen al acosador, algunos parecen estar relacionados con la identidad grupal o el miedo a ser excluido, agredido o despedido.

El acoso laboral tiene consecuencias, tanto para la víctima, como para la organización y para la sociedad. El mobbing produce una disminución de la productividad en la organización, un incremento de los gastos, un clima laboral deteriorado, problemas legales y un empeoramiento de la imagen. A nivel social genera mayor gasto económico derivado de las bajas laborales y pérdida de fuerza de trabajo. En relación a la víctima, el acoso psicológico en el lugar de trabajo provoca elevado malestar laboral que conduce a esta en muchas ocasiones a abandonar su puesto de trabajo. La violencia provoca un gran impacto sobre la salud física y psicológica de las víctimas, deteriorando su vida a nivel personal, social, laboral y familiar.

Autora: LETICIA MARTÍN LAFFONTAN

Psicóloga Sanitaria y Perito Forense

Nº Col.: M-26064